El olor a tierra mojada me llevó hasta un café a la orilla de un parque. Me gusta mirar la lluvia, pero sobre todo disfrutar de su olor. En la ciudad es difícil encontrar ese sabor entre tanto pavimento. Unos años atrás opté por apartarme un rato de la ciudad para escribir una novela. Ocho años, cinco libros pasaron, y, son más comunes mis visitas a la ciudad que las llamadas de mis amigos; de ambas muy poco.

La mezcla de lluvia y conductores citadinos es mala, esto me arrojó al café. El sitio era pequeño, lo compartía con una pareja que hablaba a mis espaldas sobre las personas que trabajan de creativos. Estaban justo detrás de mí, imposible no escuchar algo.

Evito, siempre que puedo, dar una definición sobre algo. Es incómodo porque me queda la sensación de que pude decir más sobre lo que intento definir. Estoy de acuerdo con el filósofo que dice que las cosas se definen por su contexto. Siempre que se explica que el trabajo de un artista es complicado, se opta por englobar todo en una expresión: trabajo creativo.

El trabajo de escritor, lleva a la pregunta obligada: ¿Qué escribes? Con ojos abiertos y expectantes, esperan escuchar una lista de novelas o revistas o publicaciones importantes. En esos casos me anticipo y me defino como escritor creativo de varios contenidos. Es cuando repartir definiciones me evita largas y tediosas conversaciones. Estas respuestas le dan riqueza a mi vida social. Compuesta en la actualidad por un puñado de pocas personas valiosas. Para la gente común, la que uno se cruza en reuniones y que está interesada más en hablar de ellos que en otra cosa, la definición que ofrezco los conforma.

Considero que todos los seres vivos son creativos, es un gen que nos viene bien para sobrevivir. Claro que hay quienes tienen una imaginación más profunda que la de otros. Hay quienes la utilizan para resolver problemas y expresarse a través de una disciplina artística. Lo cual no quiere decir que fuera de estos casos no se utilice la creatividad. Decir que alguien es creativo es como decir: está vivo.

Para el escritor, el músculo de la creatividad debe estar en constante trabajo. En la actualidad, el mercado ofrece un manojo de herramientas para ayudar al escritor con su oficio. La oferta de la era digital contiene procesadores de texto; administradores y archivos digitales de notas y apuntes. También el campo democrático del internet cosechó: críticos, conocedores, guías, expositores y muchos otros tipos de flora y fauna que colonizaron y domesticaron la selva salvaje de las letras. La demanda del tiempo productivo actual, atosiga la contemplación y el pensar añorados por el anticuado escritor de pluma y papel.

Las tres herramientas que el escritor necesitaba consistían en vivir, leer e imaginar. El oficio trataba de encontrar las palabras correctas para decir lo que miraba la imaginación curiosa. Pero parece que esto ya no es suficiente y me topo con que en muchos casos es innecesario. Ese cuarto que construí y mantuve desde mi infancia dentro de mi mente. Lleno de recuerdos que se disparan con el encuentro de una postal o una vieja nota en un pedazo de papel, de servilleta o en una vieja libreta, ahora debe de ser un conjunto de bits en un chip dentro de una caja de plástico. Es más práctico. Para mirar dentro de mi cuarto necesitaba tiempo: una taza de café, una ventana, un jardín, caminar y meditar en el asunto durante horas. En cambio, ahora el mundo necesita de etiquetas y palabras clave para recorrer todos los recovecos mentales y notas en segundos. Segunda mente, lo llaman.

El oficio, aunque se decore romántico, continúa igual. Hay que sangrar los dedos para obtener una oración respetable. Escribir para editores, publicistas, académicos, políticos, para un público sin tiempo de vivir y de disfrutar. Después de hacer cayo, los afortunados, los pacientes, los perseverantes, los persistentes, tienen la oportunidad de escribir sobre lo que les venga en gana y vivir de ello. Claro está que ese camino no es obligado. Están los que disfrutan de escribir para sí mismos y compartir sus experiencias sin la ambición de vivir de ello. Su ilusión es la de compartir y departir entre personas de gustos y placeres similares. O, personas a las que les gusta leer. Todos disfrutamos de una historia escrita con paciencia y pasión por la vida.

Las herramientas modernas y los nuevos mesías ayudan al escritor decidido. Escribir es como cualquier otro arte, como cualquier otro oficio celoso de su tiempo. Demanda el uso de la mente en su totalidad. Te agota con invasión de dudas y rechazos.

Las reglas transforman a las palabras en mercancía cuando no se sabe por qué se usan. El gancho siempre es el mismo: acumular público.

Ignoro cuál era el contexto de la conversación de las personas a mis espaldas. Lo que sé es que rondaba en algo sobre diseños y contenidos. Lo que logró es hacerme reflexionar sobre el trabajo de un escritor. Como se señala y se engloba en una expresión generalizada. Entiendo el desprecio que sentía Platón por las opiniones. Nacen en tierra de nadie, entre la persona que lo sabe todo sobre un asunto y la persona que lo ignora todo sobre el mismo asunto. No hay forma de saber todo acerca de la escritura, pero sí existe la manera de tener experiencia para poder decir algo. El camino es el mismo: vivir, leer e imaginar.

Las aplicaciones que se ofrecen a los escritores varían de tiempo en tiempo. Facilitan la comunicación a discreción. Hay que celebrar que cada día haya más personas con ganas de tomarse el tiempo y sentarse a escribir. Me gusta pensar cuando leo a alguien que no sea una ocurrencia pasajera, sino que sea su propósito. Nada me satisface tanto como ver evolucionar y madurar a un escritor. Y, no hablo de la mejora en su prosa, me refiero a la experiencia y emoción de sus historias.

La definición de creativos, degrada al oficio de escritor. Pero nada puedo hacer contra la máquina moderna a la que se le debe programar cómo sentir, cómo pensar, con instrucciones de cómo aprovechar de forma productiva su tiempo, llamada ser humano. Time is money. ¿Quién tiene tiempo para acariciar a su perro y mirar el atardecer satisfecho de vivir? ¿Quién puede hacerlo sin tener que tomarse la foto para que se valide en el Internet?

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